Las recientes informaciones publicadas en relación con distintos episodios de discriminación y racismo en la provincia de Lugo invitan a reflexionar sobre la realidad que viven muchas personas migrantes y sobre la importancia de seguir construyendo una sociedad inclusiva, acogedora y respetuosa con la diversidad.
Desde Cáritas Diocesana de Lugo, entidad que acompaña cada año a miles de personas migrantes y de diferentes orígenes, se destaca que la experiencia diaria muestra una provincia caracterizada, en términos generales, por la solidaridad y la acogida.
La secretaria general de Cáritas Diocesana de Lugo, Mónica Yáñez Devesa, señala que:
«No se puede afirmar que Lugo sea una provincia racista, pues nuestra experiencia diaria con personas migrantes y de diferentes orígenes muestra una sociedad mayoritariamente acogedora y solidaria. Sin embargo, eso no significa que no existan situaciones de discriminación, prejuicios o comportamientos racistas hacia una parte de la población».
Desde la entidad recuerdan que las dificultades que afrontan las personas migrantes suelen estar vinculadas a factores sociales, económicos o a una menor convivencia previa con la diversidad cultural. Aun así, Cáritas reconoce que continúa recibiendo testimonios de personas que han experimentado situaciones de discriminación, especialmente en ámbitos tan sensibles como el acceso a la vivienda, el empleo o las relaciones cotidianas.
En este sentido, Mónica Yáñez advierte también sobre la existencia de formas más sutiles de exclusión:
«Además de los casos más visibles o graves, existen pequeñas actitudes, comentarios, estereotipos o prejuicios que forman parte de la vida cotidiana y pueden resultar muy lesivos para quienes los sufren. Son situaciones que muchas veces pasan desapercibidas para quienes las protagonizan, pero que contribuyen a que determinadas personas se sientan cuestionadas o menos aceptadas».
El encuentro como respuesta al racismo
Para Cáritas Lugo, la mejor manera de combatir cualquier forma de discriminación es favorecer espacios de convivencia, conocimiento mutuo y participación comunitaria.
Como destaca la secretaria general de la entidad:
«Desde Cáritas pensamos que la mejor herramienta contra el racismo es el encuentro entre personas. La integración no es solo responsabilidad de quien llega, sino también de la comunidad que acoge. Es importante no minimizar las situaciones de discriminación que todavía existen».
La organización subraya que numerosos ejemplos de integración, apoyo vecinal y participación comunitaria demuestran que Lugo avanza hacia una convivencia cada vez más normalizada y enriquecida por la diversidad.
«Nuestra percepción es que la integración forma parte cada vez más de la normalidad social»
Un compromiso permanente con la dignidad y la inclusión
Cáritas Diocesana de Lugo mantiene su compromiso de acompañar a las personas migrantes y a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad, promoviendo una sociedad basada en la dignidad humana, la igualdad de oportunidades y el respeto mutuo.
La entidad anima a toda la ciudadanía a seguir construyendo comunidades abiertas y acogedoras, donde cada persona pueda desarrollar su proyecto de vida con independencia de su origen, cultura o condición.
Porque una sociedad más justa se construye desde el encuentro, el reconocimiento mutuo y el compromiso compartido con el bien común.
Nota: Esta información se elabora a partir de las declaraciones realizadas por la secretaria general de Cáritas Diocesana de Lugo, Mónica Yáñez Devesa, recogidas en el reportaje de Xavier Lombardero publicado por El Progreso el 15 de junio de 2026, titulado «Lugo no es racista pero sí hay casos de discriminación laboral y con la vivienda».
Fuente:
El Progreso de Lugo