Abierto el proceso de selección para el Taller Operarios/as de Limpieza
Finaliza el Curso de Operarios/as de Almacén
Colaboración con COF Diocesano de Lugo en favor de las familias lucenses más desfavorecidas
Marcar las casillas de Fines Sociales y de la Iglesia en la renta hace que la sociedad avance gracias al trabajo de las ONG
Coincidiendo con el Día Mundial de la Salud, el periodo para realizar la declaración de la renta ha empezado un año más y, con él, las ONG se unen para presentar la campaña de la “X Solidaria” y conseguir que más personas contribuyentes marquen la casilla 106 de Actividades de Interés Social en su renta.
Gracias a este sencillo gesto, cada año, se impulsan distintos proyectos sociales para lograr una sociedad más justa, inclusiva e igualitaria que no deje a nadie atrás. En 2020, el 55% de las personas contribuyentes macaron la casilla solidaria de la renta, superando los 11 millones y medio de personas. Sin embargo, todavía hay un 45% de personas que no lo hace, o bien porque marcan solamente la casilla de la Iglesia Católica (11%) o porque no marcan ninguna casilla, dejando en blanco su asignación (34%).
Con este motivo, las ONG se unen en su encuentro anual para presentar la campaña de la “X Solidaria”, que en esta edición se enmarca, además, en un contexto de crisis sanitaria, social y económica provocada por la COVID19, que ha afectado con gran dureza a las personas en situación de mayor vulnerabilidad: personas en situación de pobreza y exclusión social, personas mayores, con discapacidad, infancia. Ante esta situación de emergencia social, este año se hace especial hincapié en la importancia de que las personas contribuyentes marquen la casilla 106 en su declaración de la renta.
Para poner voz a esta campaña, el Salón de Actos del Centro Universitario San Rafael-Nebrija, gracias a la Fundación Juan Ciudad, ha acogido hoy un encuentro mixto presencial-online, moderado por Adriana Castro, periodista de la Fundación Juan Ciudad, en el que el secretario de Estado de Derechos Sociales, Ignacio Álvarez, ha realizado el discurso inaugural.
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Pandemia: la ciudad desvelada
Las epidemias rompen la normalidad y crean situaciones extraordinarias. Como tal, aparentemente son lo más opuesto a lo cotidiano, a lo normal. Sin embargo, desde otro punto de vista, las epidemias (y las pandemias) dejan al descubierto elementos de nuestra normalidad y de nuestra sociedad, que están ocultos, pero muy presentes y activos, en los periodos interepidémicos. La epidemia sería la resultante de la ruptura de un equilibrio inestable y el consecuente surgimiento de casos más numerosos de los esperados de una enfermedad (o de una enfermedad nueva). Sería el resultado del desborde de una situación de riesgo y vulnerabilidad previa a la epidemia.
Un ejemplo son los brotes epidémicos de gastroenteritis víricas en las residencias de personas mayores, que investigué en mis primeros años de práctica epidemiológica, cuando merced a un modelo de externalización de las residencias de personas mayores, se optó por una reducción de la plantilla de las cuidadoras de los residentes no válidos[1] y una precarización de sus condiciones de contratación. Oficialmente el origen de los brotes eran los norovirus, pero en la realidad, las epidemias nos hablaban de la precariedad laboral y la búsqueda de la plusvalía en la gestión de estas instituciones. Los brotes, aunque eran percibidos como la ruptura de la vida cotidiana de las residencias, no dejaban de describirnos aspectos de esta. Por desgracia, las mismas causas han tenido un evidente protagonismo en las muertes en las residencias durante este año pandémico. El asesino no era tanto el coronavirus, sino la precariedad laboral en las residencias y cierto modelo de final de vida como negocio rentable.
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Artículo de Javier Segura del Pozo, médico salubrista y epidemiólogo.
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Día de las Trabajadoras del Hogar: Sin unas condiciones laborales dignas tras un año de pandemia
Cuando se cumple un año de la declaración de estado de alarma a causa de la pandemia, la realidad de las trabajadoras de hogar acompañadas por Cáritas, uno de los sectores más afectados por la crisis social y sanitaria de la Covid-19, continúa sin contar con el reconocimiento social que merece ni con unas condiciones laborales dignas.
En el marco de la celebración, el 30 de marzo, del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar –una jornada proclamada en el año 1988 durante el primer gran Congreso de Trabajadoras del Hogar, celebrado en Bogotá, Colombia—, Cáritas reafirma su objetivo de dar visibilidad a un sector laboral esencial, que, en pleno impacto del coronavirus, siguió realizando su actividad pese a las difíciles condiciones de protección y distanciamiento, el miedo al contagio y, en muchos casos, la pérdida de empleos.
Situación de indefensión laboral
Muchas mujeres empleadas de hogar no han podido trabajar durante el periodo de confinamiento, lo que las ha empujado a graves situaciones de precariedad, teniendo en cuenta que el sector aún no cuenta con prestación por desempleo que pueda proporcionarles una eventual protección social ante situaciones de cese de actividad o, como ha sucedido con la pandemia, circunstancias extraordinarias. Esta indefensión laboral está recogida, de manera específica, en el documento que, bajo el título “Para una sociedad más justa. Propuestas políticas ante las elecciones legislativas de 2019”, Cáritas remitió a todos los grupos políticos en abril de ese año.
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Participa con Nós – Talleres de Cultura y de Lengua Española
A secretaria xeral da Igualdade e delegado territorial da Xunta en Lugo visitaron Cáritas de Lugo, que desenvolve un programa para mulleres en situación de vulnerabilidade.
A secretaria xeral da Igualdade, Susana López Abella, acompañada polo delegado territorial da Xunta en Lugo, Javier Arias, coñeceu de primeira man na sede de Cáritas de Lugo o programa de saúde integral que esta entidade desenvolve con apoio da Xunta de Galicia -que destina na anualidade 31.502 euros ao mesmo- para mellorar a calidade de vida das mulleres en situación de especial vulnerabilidade ou en risco de exclusión nesta área diocesana luguesa e na comarca ourensana de Verín.
Este programa, que a entidade mantén activo ata o 31 de decembro de 2021, está a chegar a medio centenar de persoas, con especial atención a mulleres en situación de vulnerabilidade: persoas con baixa cualificación ou escasa ou nula experiencia laboral; con problemas de saúde e difícil acceso aos recursos sanitarios; minorías étnicas; con cargas familiares e escasos recursos económicos; ou mulleres en situación de desigualdade, en exclusión social ou en risco de padecela.
Tal e como destacou López Abella, a emerxencia sanitaria derivada da covid-19 tivo o seu impacto específico nas mulleres, facendo, nalgúns casos, aínda máis grandes as desigualdades por causa de xénero. De aí que a Xunta estea a reforzar e apoiar as iniciativas que traballan en directo coas mulleres para axudalas a abandonar a súa situación de risco, e favorecer a inclusión no eido laboral, social e económico.
As vulnerabilidades das mulleres da diócese de Lugo e da comarca de Verín, coas que traballa Cáritas, emanan principalmente dos roles de coidadoras, de pertenza a minorías étnicas, da discapacidade, do exercicio da prostitución marxinal, do non recoñecemento social, do illamento ou sa violencia de xénero. Como constatou a secretaria xeral da Igualdade, todas estas situacións se viron agravadas pola pandemia. Así, se incrementou a carga de traballo relacionada co coidado e se están a detectar peores condicións laborais. Precisamente tal e como teñe constatado a Consellería de Emprego e Igualdade, en consonancia coas previsións da Organización Internacional do Traballo (OIT), son os sectores do comercio, a hostalería e os servizos, cunha importante presenza de mulleres, os que están a padecer máis as consecuencias da pandemia.
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