Convenios entre el Programa de Acogida y las Cáritas Parroquiales e Interparroquiales

Hoy 16 de febrero se firmaron los convenios entre el Programa de Acogida y las Cáritas Parroquiales e Interparroquiales.

En dicha reunión se abordaron los siguientes temas: – Indicadores utilizados para el reparto de los fondos. – Procedencia de los fondos.- Fechas y Normas de Justificación. – Gestiones realizadas con los supermercados Eroski y Dia para la utilización de sus tarjetas monedero.

A ella acudieron el Equipo Directivo de Cáritas Diocesana de Lugo y representantes de las Cáritas Parroquiales e Interparroquiales de la Diócesis.

Las XVIII Jornadas de Teología de Caridad abordan en Málaga la importancia del cuidado para construir una comunidad fraterna

La Casa Diocesana de Espiritualidad de Málaga acoge, desde el 18 al 20 de febrero, las XVIII Jornadas de Teología de la Caridad, una cita que cada cuatro años organiza Cáritas Española y que en esta edición cuentan con la disponibilidad, acogida y trabajo de Cáritas Diocesana de Málaga.

Cerca de un 140 participantes procedentes de toda España –en su mayoría agentes de las distintas Cáritas Diocesanas del país, junto a vicarios y delegados episcopales de acción caritativa y social— se darán cita en la ciudad andaluza con estos tres objetivos: reflexionar sobre la importancia que tiene la cultura del cuidado para erradicar la indiferencia, el rechazo y la confrontación, que suele prevalecer hoy en día; profundizar en el papel de la Iglesia y de Cáritas en la sociedad de los cuidados; y compartir experiencias en el cuidado de los más vulnerables de la sociedad.

Construir una sociedad basada en la fraternidad

Como señala el programa de las Jornadas, “el reconocimiento de la propia vulnerabilidad y las grandes desigualdades sociales, agravadas por la pandemia y el deterioro del medioambiente, nos enseñan la importancia de hacernos cargo los unos de los otros y también de la Creación, para construir una sociedad basada en relaciones de fraternidad”.

En ese sentido, “la Biblia revela, desde el principio, la importancia del cuidado o de la custodia en el proyecto de Dios por la humanidad. Y el Papa Francisco nos anima a colaborar en la cultura del cuidado para erradicar la indiferencia, el rechazo y la confrontación”. Por eso, “Cáritas está llamada a ser una comunidad de cuidados compuesta de hermanos y hermanas que se acogen recíprocamente y se preocupan los unos de los otros en la sociedad de los cuidados”.

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Inicio del curso Operaciones Básicas de Cocina

Está semana hemos comenzado el curso de Operaciones Básicas de Cocina impartiendo los módulos de Manipulación de Alimentos, Prevención de Riesgos Laborales, Derechos Laborales y Sensibilización Ambiental.

Una vez finalizados, los alumnos comenzaron las lecciones en cocina realizando un inventario de los materiales y herramientas que necesitan para desarrollar las tareas.

A través de esta formación los alumnos se iniciarán en el aprendizaje de las labores propias de un Ayudante de Cocina. Labores en las que profundizarán durante las Prácticas no Laborales en empresas del sector hostelero de Lugo.

Preelaborar alimentos, preparar y presentar elaboraciones culinarias sencillas y asistir en la preparación de elaboraciones más complejas, ejecutando y aplicando operaciones, técnicas y normas básicas de la manipulación, preparación y conservación de alimentos.

Esta actividad formativa comenzó el día 7 de febrero y finalizará el 14 de abril. Su duración total es de 212 horas, repartidas en 132 horas en aula/cocina y 80 horas de Prácticas no Laborales.

 

Mediante este tipo de formaciones ocupacionales se pretende que las personas sin estudios previos, no homologados o de otros ámbitos, puedan encontrar un empleo en sectores donde la demanda de profesionales es alta.

 

Acción formativa desarrollada por el Programa de Empleo de CÁRITAS DIOCESANA DE LUGO cofinanciado por el Fondo Social Europeo, en el marco del Programa Operativo de Inclusión Social y Economía Social POISE 2020-2023, y la Consellería de Política Social con cargo a los fondos del 0,7% del IRPF.

Cáritas pide al Congreso que la futura ley de vivienda no deje fuera a las personas en situación de vulnerabilidad extrema

Cáritas saluda la aprobación, en el Consejo de Ministro del pasado 1 de febrero, de la tramitación parlamentaria del Proyecto de Ley Estatal por el Derecho a la Vivienda por parte del Congreso y el Senado, en especial al destacar en su exposición de motivos la prioridad y urgencia de las personas vulneradas en este Derecho para las políticas públicas de vivienda.

Se trata de una noticia largamente esperada, aunque la complejidad que ha supuesto llegar a un texto consensuado y la diversidad y polarización que existen sobre este tema a nivel estatal y autonómico, auguran unos próximos meses de intenso trabajo legislativo, donde Cáritas llevará a todos los Grupos sus propuestas sobre un tema decisivo en la lucha contra la desigualdad social.

Como señala Sonia Olea Ferreras, experta de Cáritas en vivienda, “recibimos con esperanza la incorporación en la primera normativa de rango estatal el desarrollo de la función social de la vivienda y del derecho humano a una vivienda digna y adecuada”. Como tal, nadie debe ni puede quedar fuera, especialmente las personas y las familias más vulneradas.

Propuestas de Cáritas para la futura norma

En la tramitación del Proyecto de Ley Estatal por el Derecho a la vivienda y dentro de su labor de incidencia política ante todos los grupos parlamentarios, las propuestas de Cáritas pondrán el foco en cinco ámbitos de articulado y desarrollo legislativo:

1. El logro de un desarrollo fundamentado del contenido de este derecho humano, en cumplimiento del mandato constitucional de la función social de la vivienda. La actual tramitación de ley es la oportunidad de alcanzar ese objetivo y de quedar como referencia a nivel autonómico y local, así como en otros espacios estatales de posible influencia y coordinación (planes estatales de vivienda, estrategia de personas sin hogar, estrategia de barrios vulnerables y asentamientos, etc.).

2. En referencia a la vivienda social, celebramos la inclusión de la misma entendida también como una necesidad de emergencia, tal y como se desprende al establecerse protocolos y ayudas de emergencia municipal y regional, destacando e incidiendo en aquellas personas que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad. Hace falta, sin embargo, seguir exigiendo una respuesta inmediata a la situación habitacional que sufren miles de personas en la actualidad –nos referimos a quienes se encuentran en una situación administrativa irregular o no cumplen requisitos administrativos documentales— y que la ley sigue sin contemplar.

3. En tercer lugar, entendemos que una norma que regula aspectos relativos al derecho a acceder a una vivienda adecuada debe hacer referencia expresa al derecho a que esa vivienda tenga garantizado el acceso a los suministros básicos (como así lo establece la Observación General número 4 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas (DESC). En este sentido, debe garantizarse, como se ha venido haciendo con medidas excepcionales durante la pandemia que vivimos, el acceso a los suministros de electricidad, agua, gas e internet, en condiciones de seguridad, regulándose la prohibición del corte de dichos suministros por impago a aquellas personas y familias que se encuentren en situación de vulnerabilidad.

4. En referencia al parque público de vivienda y la coordinación entre la normativa proyectada y los Planes Estatales de Vivienda, consideramos que para lograr la propuesta de Cáritas de que se proceda a la recuperación y promoción de vivienda de protección oficial de titularidad pública permanente y siempre de alquiler (considerándola como equipamiento público y para ello, reservando importantes porcentajes de suelo con uso dotacional), la futura ley, junto con la inclusión en estos parques de vivienda de escalas suficientes de vivienda social para personas y familias vulnerables (sin ingresos estables o con ingresos inferiores al mínimo establecido), debe profundizar más en el desarrollo de herramientas jurídicas de protección de la titularidad pública de forma permanente.

5. En referencia a los desalojos forzosos sin alojamiento alternativo, Cáritas valora positivamente que se haya incluido el juicio de proporcionalidad a la hora de valorar la conveniencia de conceder el aplazamiento del lanzamiento y que a este trámite se le haya dado una regulación detallada, de la que carece actualmente. No obstante, es algo que resulta insuficiente, pues sigue sin incluir las medidas previstas en la Observación número 7 del Comité DESC y no impide que se pueda desalojar a personas vulnerables sin alojamiento alternativo. En ese sentido, se deja a dichas personas aún más expuestas que las propias medidas especiales que se aprobaron durante la pandemia, pues estas últimas abarcan más procedimientos judiciales y operan, casi de manera automática y durante más tiempo, tras constatar la vulnerabilidad mediante informe de Servicios Sociales.

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FIRMA CONVENIO DE COLABORACIÓN ENTRE INSERTEGA Y CÁRITAS DIOCESANA DE LUGO

Hoy, 7 de febrero, Cáritas Diocesana de Lugo e Insertega firmaron un convenio de colaboración, por el cual se pone en marcha el nuevo Proyecto Textil.

Caritas Diocesana Lugo, lleva más de 50 años trabajando en el ámbito de la reutilización de ropa usada a través de sus roperos, dándole una segunda vida, contribuyendo con el medio ambiente y con la parte de la sociedad más vulnerable. 

Por otro lado, Insertega, lleva desde al año 2013, realizando la gestión de residuo textil en numerosos ayuntamientos y grandes empresas. Creando empleo en Galicia, ofreciendo a los ciudadanos, ayuntamientos y empresas, una gestión integral del residuo textil que producen. 

Una de las prioridades de Cáritas es la construcción de un modelo económico que permita reducir el impacto sobre el medio ambiente, optimizar la utilización de los recursos y favorecer la creación de empleo digno que mejore nuestro entorno social y natural. 

Esta colaboración persigue también avanzar en la innovación tecnológica a través de proyectos de investigación orientados a la obtención de nuevas fibras textiles derivados a partir de la ropa usada. 

Caritas Diocesana de Lugo colocará contenedores de ropa en colaboración con Insertega en los distintos municipios de la Diócesis de Lugo, principalmente en los lugares donde no haya ropero. 

 Caritas Diocesana de Lugo e Insertega se unen con el fin de trabajar 4 principios básicos: 

Reducir el consumo de recursos naturales. – Reutilizar las prendas que estén en buen estado. – Reciclar los residuos para minimizar el impacto sobre el medioambiente. – Potenciar la inserción laboral de los colectivos más desfavorecidos. 

Foessa muestra un deterioro sin precedentes de la exclusión social por la crisis del Covid-19

Hoy, miércoles 2 de febrero, en la Casa Abacial del Monasterio de Sant Cugat del Vallés (Barcelona) se ha presentado en rueda de prensa el informe EINSFOESSA Exclusión y desarrollo social en Cataluña 2021.

En el inicio del acto, Mons. Salvador Cristau, presidente de Cáritas Diocesana de Terrassa y representante de la Conferencia Episcopal Tarraconense ha sido el encargado de dar la bienvenida a los asistentes. Cristau recordó que ya veníamos de una grave crisis económica con graves consecuencias sociales para el conjunto de la población. “La pandemia de la COVID-19 ha empeorado esta situación y lo ha hecho de forma desigual, porque nuevamente las personas en situación de mayor vulnerabilidad han sido las más perjudicadas”.

Para el prelado, la pandemia y la crisis social asociada han tensado y erosionado la cohesión social, afectando gravemente a las redes de apoyo familiar, que están al límite de su capacidad de ayuda. Asimismo, ha remarcado que ante crisis tan impresionantes como ésta, la Iglesia católica catalana, a través de entidades de acción social como Cáritas, se pone al servicio de los más pobres, para actuar allí donde más se nos necesite.

El desastre del Titanic

Acto seguido, Raúl Flores, coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas Española y secretario técnico de la Fundación FOESSA ha comparado la situación de crisis actual con el desastre del Titanic. “Como en el Titanic, la sociedad viaja en el mismo barco, pero cuando se producen accidentes, no todos sufrimos las mismas consecuencias”. De nuevo, las personas más vulnerables se llevan la peor parte”, ha indicado

Profundizando en los factores más destacados de esta crisis, Raúl Flores subrayó que se ha producido un empeoramiento de las condiciones de trabajo, en el marco de un mercado laboral inestable e inseguro, con grandes dificultades para acceder en un puesto de trabajo.

Durante la crisis, en España la precariedad se ha duplicado, llegando a casi dos millones de hogares que dependen de una persona que sufre inestabilidad laboral grave. A pesar del aumento de la protección social, no se ha llegado a compensar esta situación y un tercio de estos hogares (600.000 familias) no dispone de ingreso alguno que les permita una mínima estabilidad.

La exclusión social en los hogares encabezados por mujeres ha pasado del 18% en 2018 al 26% en 2021, “un incremento que multiplica por 2,5 el registrado durante el mismo período en el caso de los hombres (que pasaron del 15% en 18%)” ha remarcado Flores.

También se constata que las diferencias territoriales de la exclusión social en España son importantes, y que Cataluña encabeza el mayor porcentaje de exclusión de todo el Estado: la exclusión social en Cataluña supera la media del 23% del Estado, llegando al 29%.

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Cáritas acompañará a 12.000 personas este año para mejorar su acceso al empleo gracias al Fondo Social Europeo

Cáritas Española acaba de resolver la convocatoria correspondiente a 2022 del Programa Operativo de Inclusión Social y Economía Social (POISES) cofinanciado por el Fondo Social Europeo (FSE) y que está dotado con un presupuesto total de 15.521.811,34 euros.

Con estos fondos se apoyarán 50 proyectos de itinerarios de inserción sociolaboral, más de 250 cursos de formación socio-laboral, y 26 empresas de inserción en todo el país.

De este importante volumen de recursos, 6.221.598,92 euros se destinarán a proyectos de itinerarios de inserción socio-laboral para personas vulnerables; otros 7.043.058,00 euros a acciones de formación; y los 1.273.978,85 euros restantes a proyectos de economía social, fundamentalmente empresas de inserción

Estos recursos, que forman parte de la convocatoria del POISES 2020-23 y cuyo desarrollo se coordina a través del Equipo de Economía solidaria de Caritas Española, permite apoyar los programas de empleo, formación y economía social de 57 Cáritas Diocesanas de toda España.

El objetivo marcado por Cáritas para 2022 a través del Programa Operativo permitirá acompañar en torno a 5.000 participantes en Itinerarios de inserción socio laboral, unos 4.000 en acciones de formación y 180 más en las empresas de inserción.

Los recursos del Fondo Social Europeo que Cáritas viene manejando desde el año 2000 permite apoyar el acceso al mundo laboral de colectivos en riesgo de exclusión social y ponen en valor el empleo como el mejor medio para avanzar hacia la autonomía personal y la inclusión.

El POISES se ejecuta desde el año 2016 con apoyo del Fondo Social Europeo. En nuestro país se implementa bajo la responsabilidad del Gobierno de España a través de la Unidad Administradora del FSE del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.

Venezuela se enfrenta en Ginebra al Examen Periódico Universal en Derechos Humanos

El Gobierno venezolano se enfrenta hoy, 25 de enero, en Ginebra al Examen Periódico Universal (EPU) ante Naciones Unidas, en el que debe mostrar los avances impulsados en la garantía de los Derechos Humanos.

En el marco de este Examen, las organizaciones venezolanas de la sociedad civil, entre las que se encuentra Cáritas Venezuela, enviaron 115 informes que abordan un total de 34 temas sobre situaciones, problemáticas, abusos y violaciones derechos humanos en el país, con el fin de brindar información de primera mano a los Estados que deseen participar como evaluadores.

9 millones de personas sufren inseguridad alimentaria

Desde el último EPU (noviembre de 2016), el país ha alcanzado la cifra de 9 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria severa. La inflación ha sido particularmente intensa para los alimentos. El coste de la cesta básica ha tenido incrementos interanuales de más del 2000%, mientras que el poder adquisitivo alimentario del salario mínimo oficial no llega al 2% de los alimentos que necesita una familia tipo.

Cáritas Venezuela, que ha centrado su aportación al EPU en el acceso al derecho a la alimentación, está respondiendo a la crisis humanitaria por la que atraviesa el país enfocándose en los capítulos de nutrición, alimentación y salud de menores y mujeres embarazadas y lactantes, acceso al agua potable de las familias en situación de mayor vulnerabilidad y apoyo a personas desplazadas en el interior del país.

844.000 personas atendidas por Cáritas Venezuela

Hasta la fecha, Cáritas Venezuela ha atendido a más de 844.000 personas a través de su red de Cáritas Diocesanas. Además, ha desarrollado un Sistema de Monitoreo Centinela de la Desnutrición Infantil y la Seguridad Alimentaria Familiar para contrarrestar la escasez de datos oficiales actualizados, y publica un Boletín periódico que puede consultarse aquí.

Junto a esta respuesta humanitaria, Cáritas Venezuela desarrolla acciones de incidencia ante organismos de la ONU, como el Consejo de Derechos Humanos y la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre las repercusiones negativas de las medidas coercitivas unilaterales. Estas acciones las lleva a cabo de la mano de la red de Cáritas Internationalis y otras organizaciones de la sociedad civil venezolana.

Apoyo de Cáritas Española

Cáritas Española, además de contribuir económicamente a la respuesta humanitaria en el país, ha hecho llegar al gobierno de España el informe sobre la vulneración del Derecho a la Alimentación elaborado por Cáritas Venezuela de cara al EPU y que incorpora una serie de demandas al Gobierno venezolano. Entre estas cabe destacar las siguientes:

1. Adoptar medidas inmediatas para facilitar la asistencia humanitaria, usando el máximo de capacidades y recursos nacionales e internacionales.

2. Disponer del máximo de sus capacidades y recursos disponibles, nacional e internacionalmente, para satisfacer las necesidades de alimentos de la población bajo su tutela, especialmente hospitales, entidades de protección de población en situación de dependencia y cárceles, así como permitir el libre acceso a estas instituciones a agencias internacionales humanitarias para evaluar y apoyar la satisfacción de estas necesidades.

3. La publicación regular de datos actualizados sobre los procesos del sistema alimentario venezolano y el estado nutricional de la población, así como de estadísticas de escasez, producción nacional, inflación y pobreza.

4. Aceptar una visita del Relator del Derecho a la Alimentación al país para que valore en terreno los riesgos de inseguridad alimentaria, incluidos la malnutrición infantil.

El año 2022 puede ser un año clave en el futuro de Venezuela teniendo en cuenta el proceso de diálogo abierto entre Gobierno y oposición y los resultados favorables a la oposición en las últimas elecciones regionales.

Un estudio desde la mirada de las personas excluidas

Natalia Peiro, secretaria general de Cáritas Española, nos da algunas claves de la última investigación de la Fundación FOESSA sobre vulnerabilidad y exclusión, que se presenta hoy en Madrid.

Hoy presentamos un informe que da cuenta del impacto grave y severo que esta nueva crisis ha traído para la población más vulnerable. Pero también este informe enfatiza cómo la estructura social y económica, más allá de la pandemia, lleva décadas generando, sosteniendo y naturalizando las situaciones de pobreza y exclusión social que son una realidad cotidiana para millones de personas y familias; una estructura social y económica que genera desigualdad.

Igual que hemos visto la entrada a esa situación de muchas personas y familias en esta nueva crisis, nos duele confirmar que quien se ha quedado fuera tiene casi imposible volver a entrar; pasan a formar parte de un espacio olvidado al que difícilmente permean las políticas sociales y los derechos más básicos.

Como en ocasiones anteriores, siendo consciente de los desafíos que nos esperan en la cada vez más compleja radiografía de la inclusión en España, la Fundación FOESSA analiza y estudia las fuentes de datos oficiales para conocer esta realidad. Pero una vez más, precisamos de una mirada específica que nace de la propia encuesta de FOESSA desarrollada durante el año 2021, mediante encuestas presenciales. En ella han participado más de 7.000 hogares repartidos por las 17 comunidades autónomas, que nos ha permitido obtener información de casi 18.000 personas.

Es una macro encuesta que supone la primera fuente estadística rigurosa que analiza el impacto social de esta crisis y que goza de una gran fiabilidad estadística, al tener un error muestral del 1,11%.

Se trata de un compromiso impulsado por Cáritas, desde el convencimiento de que no es posible actuar en la realidad social de la pobreza y la exclusión si no contamos previamente con un conocimiento profundo y exhaustivo de la misma que nos permita afinar las respuestas y acompañar de manera eficaz a los destinatarios de nuestra acción.

Es un esfuerzo importante, pero que nos permite extraer relevantes reflexiones sobre la sociedad actual, sobre la sociedad que somos y hacia la que caminamos, y sobre la sociedad que queremos ser. También nos permite reflexionar sobre los retos que se nos presentan si realmente no queremos dejar a nadie atrás, y sobre los compromisos que deberemos asumir como ciudadanos si deseamos optar por vivir en una sociedad cohesionada y que reconozca la interdependencia entre los vecinos de un mismo territorio, de un mismo país y de un mismo mundo.

Nuestro mayor interés es lograr que esta tarea investigadora de FOESSA se realice desde la mirada de las personas excluidas a las que se refiere el papa Francisco y a las que la Confederación Cáritas sitúa siempre en el centro de sus actuaciones.

FOESSA presenta la primera radiografía social completa de la crisis de la COVID-19 en toda España

La precariedad laboral durante la crisis sanitaria se ha duplicado y alcanza a casi 2 millones de hogares.

  • Un tercio de los hogares con todos los miembros en paro (600 mil familias) carecen de algún tipo de ingreso periódico que permita una cierta estabilidad
  • La pandemia ha destapado un nuevo factor de exclusión social: la desconexión digital es el nuevo analfabetismo del siglo XXI
  • 1,8 millones de hogares (casi la mitad de los que están en exclusión social) sufren el apagón digital, lo que significa que viven la brecha digital de manera cotidiana
  • La pandemia ha aumentado la brecha de género: la exclusión social ha crecido más del doble en los hogares cuya sustentadora principal es una mujer
  • La diferencia entre la población con más y menos ingresos ha aumentado más de un 25%, cifra superior al incremento registrado durante la crisis de 2008
  • Hay 2,7 millones de jóvenes entre 16 y 34 años afectados por procesos de exclusión social intensa
  • La exclusión social en hogares con población inmigrante es casi tres veces mayor que en los hogares españoles
  • Tres de cada diez familias se han visto obligadas a reducir los gastos habituales en alimentación, ropa y calzado
  • Las tasas más elevadas de exclusión social se dan en el Sur y el Este del país, junto con Canarias

Bajo el título «Evolución de la cohesión social y consecuencias de la Covid-19 en España», Cáritas y la Fundación Foessa (Fomento de Estudios Sociales y de la Sociología Aplicada) han presentado esta mañana en Madrid la primera radiografía social completa de la crisis provocada por la pandemia.

El informe, presentado por Natalia Peiro, secretaria general de Cáritas Española, y Raúl Flores, coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas y secretario técnico de FOESSA, alerta de que la cohesión social en nuestro país ha sufrido un “shock” sin precedentes como consecuencia de la tensión que ha sufrido la actividad económica y el empleo a causa de la irrupción del SARS CoV-2.

Según la investigación –llevada a cabo por un equipo de más de 30 investigadores procedentes de más de diez universidades y entidades de investigación social—, la precariedad laboral durante la crisis sanitaria se ha duplicado y alcanza a casi 2 millones de hogares que dependen económicamente de una persona sustentadora principal que sufre inestabilidad laboral grave. Lo que significa que en el último año ha tenido: 3 o más meses de desempleo, 3 o más contratos diferentes, en 3 o más empresas distintas.

“Se ha producido -señala Raúl Flores- un empeoramiento de las condiciones de trabajo que genera más trabajadores pobres y trabajadores más pobres y menos realizados personal y socialmente”. A lo largo de 700 páginas, el informe Foessa confirma además que “lo que empobrece a muchos trabajadores no solo es un salario insuficiente, sino muchas veces trabajar una jornada de 3 horas cuando podrían y desearían trabajar una jornada completa, o la temporalidad y estacionalidad de los contratos”.

Durante la crisis, la situación de que el sustentador del hogar se encuentre en paro de larga duración ha alcanzado a 800 mil familias y el desempleo total familiar, casi se ha duplicado, es decir hay casi dos millones de núcleos familiares donde todas las personas activas están en paro. Y a pesar del aumento de la protección social no se ha logrado compensar esta situación y un tercio de estos hogares (esto es, 600 mil familias) carece de algún tipo de ingreso periódico, predecible, que permita una cierta estabilidad y capacidad de generar proyectos vitales.

Teniendo en cuenta de que la principal fuente de ingresos de los hogares españoles son las rentas del trabajo, la crisis sanitaria no ha hecho más que agudizar aún más la desigualdad. En términos de renta, el informe elaborado a partir de una encuesta a más de 7.000 hogares, revela que la diferencia entre la población con más y menos ingresos ha aumentado más de un 25 por ciento, cifra superior al incremento que tuvo durante la crisis de 2008.

Para la secretaria general de Cáritas, “uno de los aspectos diferenciales de esta crisis es la profundización de la brecha de desigualdad en nuestra sociedad, donde los grandes damnificados por la Covid-19 son precisamente las personas y familias más frágiles y desfavorecidas, a quienes no ha llegado las respuestas públicas del denominado escudo social”.

La brecha digital, un nuevo factor de exclusión

La pandemia, además, ha destapado un nuevo factor de exclusión social: la desconexión digital, el nuevo analfabetismo del siglo XXI.

La investigación coordinada por los catedráticos Luis Ayala Cañón, Miguel Laparra Navarro y Gregorio Rodríguez Cabrero, revela que casi la mitad de los hogares en exclusión social sufren el apagón digital, lo que significa que 1,8 millones de hogares viven la brecha digital de manera cotidiana, algo que afecta especialmente a los hogares conformados solo por personas de 65 y más años y a personas que viven solas.

Este apagón digital supone dificultades serias para más de 800.000 familias (4,5% de los hogares) que han perdido oportunidades de mejorar su situación debido a cuestiones digitales/ falta de conexión, de dispositivos informáticos o de habilidades digitales.

La pandemia ha aumentado la brecha de género

La pandemia además ha aumentado la brecha de género. Esta crisis, en 2020, ha tenido más impacto en sectores más feminizados, como el comercio o la hostelería, lo que ha implicado un retroceso mayor para muchas mujeres en términos de integración social.

Mientras que la tendencia general en hogares encabezados por hombres ha sido el descenso de la integración plena a la precaria, en hogares encabezados por mujeres ha prevalecido el descenso de la integración precaria a la exclusión.

La exclusión social en los hogares encabezados por mujeres ha pasado del 18% en 2018 al 26% en 2021, un incremento que multiplica por 2,5 el registrado durante el mismo periodo en el caso de los hombres (que pasaron del 15% al 18%).

“Por un lado, estas diferencias de género han permanecido ausentes de debates tanto políticos, como mediáticos -apunta Raúl Flores- y, por otro, al margen de los cambios en la coyuntura económica y social, la desventaja acumulada por razón de género permanece, algo que remite a cuestiones de tipo estructural y que es importante tener en cuenta de cara a diseñar políticas públicas eficaces”.

Ser joven, un factor de exclusión en sí mismo

Ser joven es otro de los factores de exclusión que ha sacado a la luz la crisis sanitaria de la Covid-19. Según los resultados que arroja el informe Foessa, en España hay 2,7 millones de jóvenes entre 16 y 34 años afectados por procesos de exclusión social intensa y multidimensional que les impide realizar proyectos de vida para transitar hacia la vida adulta.

En 2021 se sumaron más de 650.000 nuevas personas jóvenes (16-34) a la situación de exclusión, la mayoría en situación de exclusión severa. Son 500 mil personas jóvenes más con respecto a 2018 que están afrontando situaciones de especial complejidad, lo que hace un total de 1,4 millones de jóvenes en situación de exclusión severa.

A nivel generacional, la tasa de exclusión de la población menor de 30 años es algo más de tres veces superior a la de la población mayor de 65 años y la tasa de exclusión severa se llega a multiplicar por cinco entre ambos grupos etarios.

“Hay un grupo de jóvenes -subraya Flores- que ha experimentado ya dos crisis muy importantes justo en una fase esencial de sus proyectos vitales en los que se plantea la transición al empleo, a la vida adulta, la emancipación o la construcción de nuevos hogares: a los que tenían 18 años en 2008 les ha alcanzado la crisis de 2020 con 30 años”.

La población inmigrante, la más perjudicada en varios frentes

Si el factor etario es algo más novedoso, la nacionalidad de origen sigue una tendencia ya habitual y, por desgracia, persistente. El 50,3% de los hogares con extranjeros están en situación de exclusión social en 2021, es decir, la exclusión social en estos hogares es casi tres veces mayor que en los hogares españoles.

No obstante, resulta todavía más determinante la incidencia de la etnia en la intensificación de la exclusión social, en 2021, el 70,5% de los hogares gitanos se encuentra en exclusión social, cifra que triplica la del conjunto de los hogares españoles.

La población inmigrante además ha sufrido una tasa de incidencia de la Covid-19 casi 3 puntos porcentuales mayor que entre la población de origen español. Las razones son claras: unas peores condiciones de vida, con viviendas peor ventiladas por las condiciones de acondicionamiento de la vivienda y con más hacinamiento; así como menores recursos para adoptar medidas preventivas y una mayor exposición por sus empleos.

“Este informe de hoy enfatiza -según Natalia Peiro- cómo la estructura social y económica, más allá de la pandemia, lleva décadas generando, sosteniendo y naturalizando el sufrimiento de situaciones de pobreza y exclusión social que son una realidad cotidiana para millones de personas y familias. Una estructura social y económica que genera desigualdad, donde quien se ha quedado fuera tiene casi imposible volver a entrar”.

La desigualdad también tiene un impacto territorial

La crisis provocada por la pandemia ha tenido un impacto diferenciado a nivel territorial debido a las diferentes estructuras demográficas, el modelo productivo y la trayectoria de protección social. La investigación permite observar la realidad de 10 de las 17 CCAA. De forma global, las tasas más elevadas de exclusión social se dan en el Sur y el Este, junto con Canarias. Se mantiene la tendencia existente en el anterior FOESSA de 2018.

Las diferencias territoriales de la exclusión social en España son en torno al 16% en Asturias o Euskadi, y del 29% en Canarias o Cataluña.

Sin embargo, al atender a las dimensiones de la exclusión, encontramos diferencias territoriales que indican dónde deben poner el foco algunas comunidades. En particular, la exclusión del empleo ha tenido más incidencia en Murcia, Andalucía o Canarias; la exclusión del consumo es más propia de comunidades como Madrid o Cataluña, mientras que la exclusión del derecho a la vivienda se da sobre todo en Canarias o Cataluña.

Estrategias de las familias para sobrevivir

Durante la pandemia, las familias han tenido que desplegar distintas estrategias para no verse arrastradas por la marea. La estrategia de reducción de gastos habituales en alimentación, ropa y calzado alcanza a prácticamente a 3 de cada 10 familias en España, y se multiplica por dos entre los hogares que sufren exclusión social.

Más de tres de cada diez familias (34%) considera que la pandemia ha tenido bastante o mucho impacto en el deterioro de sus relaciones sociales. El aislamiento, el distanciamiento social y la aversión al riesgo de contagiarse, expresadas como principales formas de autocuidado, han influido en la contención de los apoyos informales entre los hogares.

Entre 2018 y 2021 ha disminuido el porcentaje de personas que han ayudado o ayudan a otras personas y, en menor medida, también el de personas que han tenido o tienen alguna persona que pueda ayudarle. Este debilitamiento de los vínculos externos al hogar sigue siendo más acusado en los hogares en exclusión severa y en hogares monoparentales compuestos por madres con descendencia.

Nivel de activación alto entre las familias desfavorecidas

Frente a la imagen de pasividad que tienen las familias en situación de vulnerabilidad, el nivel de “activación” es muy alto. Incluso en 8 de cada 10 hogares desfavorecidos la activación es fuerte, ya sea porque consiguen trabajar, porque estudian o se forman para mejorar su empleabilidad, o porque participan de programas de los servicios sociales o de entidades del tercer sector como Cáritas para avanzar en su salida de la pobreza o la exclusión.

“La activación de las familias en pobreza y exclusión es muy alta, incluidas aquellas a las que llegan las prestaciones asistenciales, demostrando así la falsedad del supuesto efecto desincentivador del sistema de prestaciones”, señala Raúl Flores.

Retos y propuestas

La crisis de la Covid-19 está dejando una profunda huella que incide en los lastres de la Gran Recesión de 2008-2013 que no fueron plenamente resueltos en el siguiente periodo de recuperación.

Frente a situación, el informe Foessa y Caritas Española consideran necesario perfeccionar el sistema de protección social a futuro con las siguientes propuestas:

1. Mantener de manera estable para el futuro las medidas provisionales tomadas en el caso de la salud, la vivienda o la protección social con las necesarias adaptaciones a periodos de estabilidad económica. El reto del sistema de protección social es evitar que estas nuevas situaciones de vulnerabilidad e intensificación de la exclusión severa se transformen en crónicas.

2. Mejorar la cobertura del Ingreso Mínimo Vital, ya que supone un notable avance social para corregir el desequilibrio entre la protección social de la población laboral estable y aquella que es precaria o en situación de exclusión social. De los 850.000 hogares beneficiarios previstos inicialmente, a septiembre de 2021, sólo 315.913 hogares, el 37% de los previstos inicialmente. Una media de 2 personas beneficiarias por cada 10 personas en situación de pobreza severa en España.

3. Reimpulsar el modelo de estado de bienestar en su conjunto, con una orientación clara hacia el acceso a los derechos como canal para la inclusión social y el “rescate” de los sectores más excluidos.

4. Implementar medidas que reduzcan la hiperflexibilidad, mejorando la organización social del tiempo de trabajo también en los empleos de sectores excluidos, no cualificados, en empleos temporales y precarios – los sectores llamados “esenciales” de la limpieza, la hostelería y las labores agrícolas entre otros -, y que acaben con las situaciones de irregularidad.

5. Deberían complementarse, así mismo, los salarios escasos con otras medidas redistributivas, a modo de estímulos al empleo, bien a partir de prestaciones complementarias para los trabajadores de bajos salarios, bien como deducciones fiscales reembolsables.

6. Entre los retos pendientes, también está el de garantizar un sistema de salud público de calidad y el de un cambio de estrategia y paradigma en el ámbito de la atención a personas en situación de dependencia y con necesidad de cuidados.

7. Poner en marcha políticas frente a la exclusión residencial, ya que desde 2018 se ha duplicado el porcentaje de hogares que residen en viviendas insalubres (hasta el 7,2% en 2021) o en situación de hacinamiento (hasta el 4% en 2021). Además, la COVID-19 ha hecho empeorar o tensionar la mayoría de los indicadores de acceso y mantenimiento de la vivienda. Casi se duplica el número de hogares, pasando de 1,1 a más de 2 millones, que sufrieron retrasos, o no tuvieron dinero suficiente, para el pago de alguno de los gastos relacionados con la vivienda, como el pago del alquiler o la hipoteca.

8. Superar la brecha educativa provocada por el apagón digital. Las políticas públicas deberán poner los medios necesarios para que todas las personas puedan superar la brecha digital. Por término medio, en 2020 un 15% de los hogares con menores de 15 años indican que sus calificaciones son peores que en 2019. Un porcentaje que aumenta de forma considerable en los hogares más vulnerables: el 31% de hogares en los que viven niños, niñas y adolescentes (NNA) de minoría gitana y el 25% de hogares del cuartil más bajo de ingresos.

9. Avanzar hacia servicios sociales adaptados a las realidades sociales del siglo XXI. Ante los enormes retos globales que afrontan las políticas sociales como son, entre otros, el envejecimiento de la población, la lucha contra la exclusión social, la protección de menores vulnerables y la integración de la población inmigrante, precisamos de servicios sociales adaptados a las nuevas realidades sociales.

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